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Historia de la inyección directa de combustible: desde Fangio a los desarrollos más modernos

Historia de la inyección directa de combustible
Historia de la inyección directa de combustible. (Foto: Prensa Bosch)

Los desarrollos sobre el motor para ahorrar combustible y emitir menos gases tuvo muchas etapas a lo largo de las décadas. Hoy te contamos la historia de la inyección directa de combustible y cómo fue su desarrollo desde los primeros autos de Fórmula Uno a los de calle.

Historia de la inyección directa de combustible

Como la gran mayoría de los desarrollos del sector del automóvil, donde primero se probó la inyección directa de combustible fue en la Fórmula Uno. Más precisamente en los famosos motores de ocho cilindros en línea usados por Mercedes-Benz para sus monoplazas a partir de 1954 y para sus W-196 R, W-196 y W-196 S.

Con tres litros de cilindrada, estos bloques daban hasta un máximo de 310 caballos de potencia y ayudaron a Juan Manuel Fangio a obtener los títulos del mundo de F1 de 1954 y 1955.

Entre los autos de serie, el primero de la postguerra con motor de inyección directa fue el Mercedes 300 SL de 1954, que llevaba instalado un sistema Bosh, derivado del pensado para la máxima categoría del automovilismo. Sin embargo, hay dos autos que salieron antes con este avance: los Gutbord Superior y Goliath GP 700E, modelos presentados en 1952.

Sin embargo, en aquél entonces la inyección directa presentaba algunos inconvenientes en los motores ‘de calle’, como el lavado de la película de aceite que lubrica los cilindros o problemas con los inyectores directamente expuestos a la llama de la combustión.

Otras complicaciones derivadas de la colocación del inyector en la tapa de cilindros se referían a los problemas de espacio relativos a la circulación de las bujías y a las dimensiones de las válvulas.

Por todo ese se decidió abandonar la inyección directa para pasar a la indirecta y en el múltiple de admisión. Primero lo fue de manera mecánica y luego, de mando electrónico.

La inyección directa en los tiempos modernos

En la década de 1990, la firma alemana Robert Bosch consideró que había dos posibilidades técnicas para la inyección directa: una con una presión elevada de unos 100 a 120 bar con bombas de inyección mecánicas controladas electrónicamente; o bien introducción de mezcla aire-combustible a baja presión con la ayuda de un compresor a un valor de 5 a 7 bar.

A lo largo de 1.000 kms., un solo inyector se abre y cierra 1.500.000 veces

Los avances siguieron y hoy en día todas las fábricas pusieron a punto sistemas de inyección directa de nafta que ya no representan los problemas de antaño y que son particularmente indicados para motores de mezcla pobre.

A hoy, los motores más avanzados con este sistema (claro, mucho más desarrollado) son los Ecoboost de Ford, TwinAir de Fiat o los TSI de Volkswagen, por nombrar tres de los más populares.

Ya ahora sabés un poco más sobre la historia de este sistema que permitió a la industria del automóvil ahorrar más combustible y contaminar menos. Te recordamos que los inyectores de tu motor se limpian cada 60.000 kms y si no están en buen estado, sin dudas que estropearán el motor. Para encontrar un taller de confianza donde hacerl, visitá Autominuto.com y solicitá ya mismo un presupuesto.

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