Leo Colom: de limar cilindros en el aula a potenciar autos del picódromo

Leo Colom
(Foto: Leo Colom)

En nuestro Instagram hicimos una nueva entrevista a un referente del sector automotor. En este caso, al preparador y mecánico Leo Colom. Te lo presentamos y luego, lo más saliente del mano a mano.

¿Quién es Leo Colom?

Leo Colom tiene 35 años y es de Rosario, provincia de Santa Fe. Según sus palabras, su infancia no fue fácil, entre otras cosas por mudanzas a distintas ciudades del país, como Ushuaia.

De chiquito es fierrero, por un lado gracias a su padre quien le trasladó su pasión, y por el otro, por una curiosidad infrenable que lo llevaba a desarmar todo y averiguar cómo funcionaba o qué tenía adentro. ¡Hasta las muñecas de sus hermanas!

Su primera moto fue una Siambretta 125 cc y su primer auto fue un Volkswagen Gol G1, la que «le hizo de todo». Luego tuvo un Pointer y tras un «mano a mano», consiguió su actual Alfa Romeo 147.

Leo Colom es preparador de autos para picadas en pista, fabricante artesanal de piezas y muy famoso por sus trabajos, sobretodo, por el hecho en el Gol de Joel Zaher.

-¿Cómo nació la pasión por los fierros?

-La culpa es de mi viejo. De pibito me llevaba a andar en moto. Me gustó, pero ya era un dañino porque me compraban unos juguetes con cositas en movimiento y los desarmaba. ¡Hacía percha todo! Tengo dos hermanas más chicas y las muñecas terminaban destripadas… me querían matar porque eran a pila y cuando la iban a prender no hacían nada y había partes por todos lados.

-¿Cuál fue el juguete de esa época que más recordás?

-Un autito a radiocontrol que me compró mi tío que tenía unas orugas. Tuve el privilegio de tenerlo, porque en esa época no existían esas cosas o eran carísimas y me encantó. Después lo desarmé y me hice una lancha. Lo fui pasando de cosa en cosa.

Leo Colom
Leo Colom, en su hábitata natural: el taller.
-¿Cómo se te ocurrió que un autito podía convertirse en una lancha?

-En la escuela daban tecnología y había que hacer un proyecto. Entonces ya ese auto estaba medio percha, y como la parte interna estaba sana, como motores, baterías o radio, pensé en hacer otra cosa. Era una lanchita precaria, porque tenía una base en telgopor, pero funcionaba. Andaba.

-En nuestra época, no había tutoriales como ahora ni tanta información accesible, ¿cómo hiciste para armarla?

-Tenía la idea de que si con una paleta que giraba hacia un sentido tenías un ventilador y tiraba aire haciendo fuerza para un lado, intuía que en el agua podía pasar lo mismo. Usaba la imaginación y si andaba andaba y si no, se tiraba. No me daba por vencido. Soy muy cabeza dura, tengo una cabeza de piedra. No acepto un ‘no’ o un ‘no te va a salir’. Es lo peor que me podés decir…

Inyectores

-¿Te trajo problemas esa cabeza dura?

-Sí, con todos. Con la escuela… me decían ‘blanco’ y decía ‘negro’. Iba a una escuela religiosa y me llevé catequesis, ¡imagínate!

-¿Fuiste a un colegio religioso siempre o a distintos?

-Tuve una infancia medio jodida, porque nos mudamos muchas veces y por quilombos de dinero, siempre. Me mudé a Ushuaia, después a Alvear… la vida me hizo dar vueltas. No me arrepiento de nada. Eso te lleva a ser más sociable porque vas cambiando todo el tiempo y si te encerrás te quedaste solo. Pero siempre tuve el apoyo de mi familia. Siempre.

-En uno de los videos en donde Josel Zaher te entrevista, dijiste que ‘la plata hay que vivirla’. ¿De esa falta de dinero viene esa mentalidad?

-Sí. Si yo hubiese guardado toda la guita que tiré en romper motores, hoy tendría un piso al lado del de Messi. ¡La que tiré rompiendo motores, aprendiendo! Muchos años atrás no había la información que hay ahora, y si no tenías a nadie que te enseñe, tenías que romper. Nadie te decía los secretos, y ahora tampoco. Yo aprendí rompiendo, pero con lo mío eh, nunca con lo ajeno. Siempre con lo mío.

-¿Cuál fue esa ruptura de la que aun hoy te acordás?

-Tenía el Pointer hecho turbo con metanol, pero un metanol precario con una inyección precaria, en esa época. Y me dijeron ‘¿vamos a dar una vuelta?’, y acepté. Lo aceleré a fondo y se despedazó todo. Imaginate que al auto se rompió y lo llevé en dos cilindros hasta mi casa, a unos 10kms. Ese auto nunca me dejó a pata, ni con el cigüeñal cortado. Lo dejé en casa y tenía miedo de levantarle al capot… estuve tres meses sin tocarlo.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Autominuto🔧🚘 (@autominuto)

-¿En el colegio secundario ya sabías que ibas a ser mecánico?

-Sí. Cuanodo terminé la porquería de la EGB, que era como segundo año, mi viejo me preguntó qué quería estudiar. Buscame algo, le pedí. Estaba la carrera de técnico de automotores, en la secundaria técnica de acá de Rosario e hice los cuatro años que restaban.

-¿Cuál fue el primer auto que trabajaste?

-Todavía no había terminado el secundario y mi viejo tenía un Renault 4 al que se le había fundido el motor. Me preguntó si me animaba a hacerle el motor… Vos salís con la teoría pero no tenés mucha práctica, pero le dije que sí. ¡Corajudo! Terminé de hacer el motor y al otro día mi viejo se fue a Salta, y yo decía o este hombre está loco o me tiene mucha confianza. Pero fue y volvió sin problemas. Anduvo muchos años más, la vendió y sigue andando. Eso me dio un apoyo importante y te dan ganas de seguir.

-¿Cuándo tuviste tu primer auto?

-Cuando empecé a trabajar en el Jockey Club de Rosario, donde hacía mecánica y era mi primer trabajo tras la escuela. Nos hicieron una entrevista a los mejores del colegio y quedé. Juntando monedas me compré un Volkswagen Gol G1. Pobre auto…
Yo hacía el mantenimiento de las máquinas que se usaban para mantener el country. Tractores, motoguadañas… todo eso. Después laburé con un tallercito de motos, porque ya tenía la experiencia de las motoguadañas.

-¿Cuál fue el proyecto más desafiante para el que te tuviste que preparar mucho?

-Creo que cuando le adapté la tapa al Gol de Joel. No había tanta información y nunca fui de mirar YouTube, sino de encerrarme en lo que yo quería hacer. Tuve que buscar, preguntar mucho, estudiarlo bastante. Adentro del motor hay piezas que se mueven muy rápido y había que ver si podían soportar o no. No es que tiro así no más y si anda, anda. Ese motor nunca se rompió y Joel le está dando zapatilla, pobrecito.

-¿Por dónde empezás cuando un cliente te cae y te dice ‘quiero que tenga más potencia mi  auto’, sin darte muchas especificaciones?

-Primero arrancamos por ver el auto qué tiene y trato de guiarlo lo mejor que se pueda. Por ejemplo, con el Clío de Leito, lo primero que le dije fue que íbamos a renegar mucho con la caja. Para evitarlo tendríamos que adaptarla primero, no quiso y no sabés las veces que la tuve que hacer. Era un dulce de leche esa caja. Yo no quería que gaste plata en algo que después iba a tener que gastar más. Trato de guiar al cliente para que gaste lo menos posible y que no esté renegando. Si quieren algo básico lo primero que hay que tocar, si son autos a inyección, es la electrónica, porque es lo que hace que todo funcione. La parte mecánica es siempre igual. Si mejoras la electrónica, que hace que todo esté coordinado, va a mejorar. Pero ojo, si el motor está destruido, por más que toques la electrónica el auto no va a andar. Le hacés unas entradas de aire de mayor caudal, unos filtros cónicos siempre tratando de que tomen aire fresco, ponés un escape, una repro, emprolijás la mariposa para que trabaje mejor. Lo oriento y luego el tipo me dice sí o no según su presupuesto. Generalmente se arranca por la electrónica, a menos que me diga que quiere una leva u otras cosas. Entonces ahí le pido que compre los elementos primero, armamos y después vamos a la electrónica.

-¿Cómo está el Alfa Romeo?

-Al Alfa lo tengo desde hace cuatro años. Llegó con 200.000 kilómetros, casi y es modelo 2004. Hoy lo estoy restaurando porque me lo devolvieron una bola de bollos. Cuando me secuestraron el auto estuvo dos años en el corralón, y se ve que como es de alta gama, lo mostraban para las fotos y al mío lo movían por todos lados. Me hice un curso de chapería y lo estoy haciendo por mí mismo. Incluso lo estoy pintando, lijando y masillando. Aprendo con lo mío, si me equivoco, es con lo mío. Y si lo tengo que pintar 60 veces, lo haré. No lo siento como trabajo porque tengo ganas de hacerlo.

-¿Cómo pasaste ese momento del secuestro del auto y tu detención?

-Feo, lo sufrí mucho porque no podía entender. Traté siempre de hacer las cosas bien. Si bien no soy un santo, y quiero decir que yo también he acelerado a la calle pero nunca a riesgo de pegarle a alguien. Yo veo hoy que van a fondo y pienso que se deberían querer un poco más. N0 incentivo a nadie a que vayan a correr. Al contrario, quiero que se habilite el picódromo en Rosario y fomenté que se pique ahí, pero nunca nos dieron pelota. Estaba en la celda y daba vueltas pensando en qué había hecho mal… hay tanta gente que mata o roba… pero yo estaba adentro.

-¿Cuántas horas o días estuviste?

-Un día. Los otros chicos tres. A ellos los allanaron y yo me mando el moco de hacer unas historias en Instagram, en donde no insultaba, pero sí le apuntaba al fiscal. Ese muchacho hoy está preso. Así que se ve que no era tan bueno como pensábamos. La pasé mal. Cuando tienen poder, vos qué hacés. Yo soy un seco, tenés que hacer lo que te dicen, no podés ir en contra de ellos.

-Antes contantes que tu familia te apoya mucho y lo importante que es para vos, ¿cómo vivieron ellos ese momento?

-A mi familia les avisé que podía pasar. Cuando le cayeron a los chicos les avisé. Cuando me allanan lo primero que preguntan es si tengo armas, y le digo que sí, la de mi viejo. Queríamos poner los papeles del arma, porque estaba registrada a nombre de mi viejo, al lado para que salga en la foto y no nos dejaron. Me la inculcaron a mí. Fue feo. Aprendí mucho. No solo hay que enojarse con el que lo hizo, sino conmigo mismo también

-¿Qué aprendiste?

-No hay que acelerar en la calle. Lo hice de pibe pero hace rato que digo que no lo hagan. En la calle no hay que acelerar con nada. Armamos autos, sí, pero vamos al picódromo. Se rompen ahí, explotan ahí y tenés seguro y todo. Entonces, pensás qué hice mal y te acordás de esto, que si bien no lo fomenté, lo hice hace muchos años. Me da bronca no poder ir a un picódromo acá en Rosario y tener que hacer 120 kilómetros. Pero bueno…

¿Te cansaste de renegar?

Por otro lado, si te cansaste de renegar con el radiador de tu auto, te recomendamos consultar con un profesional. Lo mejor para contactarte con alguien que la tiene bien clara cerca tuyo, es usar Autominuto. Ahí cargás los datos de tu coche, el problema que tiene y tu ubicación, y al toque recibís cotizaciones posta de talleres cerca tuyo.

Revisar Radiador

2 Comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here